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Revoluciones en directo por Internet: “Perdone las molestias, estamos construyendo un nuevo Egipto”

Lunes 14 de febrero de 2011

Mercedes Arancibia

Wael-GhonimMercedes Arancibia.- Al parecer, y según una información aparecida este sábado en el semanario Le Nouvel Observateur que el canal France 24 está enseñando en su espacio de “revista de prensa”, pero que yo he sido incapaz de encontrar en la edición digital de la revista, la salida de Hosni Mubarak de El Cairo fue lo que podríamos llamar más que “forzosa”: el dictador se negaba a subir al avión gritando lloroso que quería morir en su país mientras el jefe de la policía política le empujaba diciendo: “Sube de una vez, venga sube”.

Vamos, que prácticamente tuvieron que cogerle por el culo, haciendo fuerza con las dos manos, mientras el clamor de alegría de la Plaza Tahrir llegaba hasta el último rincón del planeta. Al mismo tiempo, los bancos suizos congelaban las cuentas donde se supone que se encuentra su multimillonaria fortuna, amasada en treinta años de tiranía.

“La libertad sopla como una tempestad. Se ha llevado al rais como a una brizna de papiro. En tres semanas de heroica protesta -cuántos muertos , es algo que todavía no se sabe- el pueblo egipcio ha despedido a su decrépito faraón... Los mártires no han caído en vano. El tirano ha sucumbido. Han triunfado Facebook y la sed de dignidad. Esta victoria es un diamante”, escriba ayer, en el editorial de Libération, su director Laurent Joffrin.

“Estas revoluciones”, dice Pierre Haski en el digital Rue 89, “no se parecen a ninguna otra. Sin líder carismático, sin organización secreta, sin ejército clandestino... más bien grupos de Facebook, tweets, vídeos en YouTube y mucho idealismo de una juventud que aspira a vivir de otra manera. Las redes sociales no han “hecho” la revolución, han permitido a una generación inventarse un espacio de libertad virtual que se ha empeñado en traspasar al mundo real”.

Ya el 8 de febrero, en un artículo publicado en el diario argentino Página 12, Mariano Blejman decía que cuando Mohammed Bouazizi se prendió fuego en Sidi Bouzid “iba a encender algo más que su cuerpo. Su inmolación demostró también hasta qué punto Internet funciona como herramienta política”. El primer indicio apareció en The Guardian “cuando demostró que un cable de Wikileaks, con fecha de junio de 2009, fue el primer acelerador de la revuelta de Túnez... Obviamente la calificación es exagerada. Pero YouTube, Facebook y Twitter”...han sido catalizadores de los acontecimientos que han terminado con los gobiernos de Ben Alí y Mubarak.

Ahora, el calendario de las protestas “se va calentando al ritmo de los grupos de Facebook: Argelia el sábado 12, Bahrein el lunes 14, Marruecos el 20 de febrero... Y más allá del mundo árabe, Irán y Pakistán se mueven al ritmo de Egipto”, dice Pierre Haski: “Cada una de las manifestaciones no va a provocar una revolución: Bahrein no es Egipto, Marruecos no es Siria o Libia. Pero ningún país va a escapar al cóctel que han provocado la revoluciones tunecina y egipcia: una sed de libertad en una juventud abierta al mundo, un rechazo del nepotismo, la corrupción, la censura, el embrutecimiento erigido en sistema”.

Y no hay que menospreciar el enorme impacto geopolítico que han tenido estas dos “últimas revoluciones”, capaces de enviar un mensaje universal “a todas las dictaduras, a todos los países autoritarios, cualquiera que sea su latitud y su cultura, más allá del mundo árabe y del Islam”. Como prueba adjunta un mensaje, leído en Twitter, “por encima de los continentes, las lenguas y las culturas. Es de un disidente chino, cuyo avatar lleva una cinta amarilla en honor al Premio Nobel de la Paz encarcelado Liu Xiaobo, que reproduce un mensaje de Wael Ghonim, el “héroe” de la juventud egipcia desde que apareciera en televisión denunciando haber permanecido secuestrado, por la policía, durante doce días: “Los verdaderos héroes son los jóvenes egipcios de la Plaza Tahrir y del resto de Egipto”. El siguiente tweet de Ghonim fue “Welcome back Egypte”.

A un periodista de CNN que pregunto a Ghonim “Tunez, Egipto, ¿y después?”, el joven le respondió con una broma: “Pregunte a Facebook”.

Todos unos “héroes” esos jóvenes que, al día siguiente de la caída del régimen de Mubarak, se negaban a desmontar las carpas que les habían alojado durante 18 días y permanecían anclados en la Plaza en espera de que el régimen militar de transición se comprometiera a llevar a cabo las reformas democráticas. Finalmente aceptaron regresar a sus casas, no sin antes establecer una nueva cita, “para dentro de una semana, a ver como van las cosas”, mientras brigadas de soldados desmontaban las barricadas y conducían grúas que retiraban autos quemados de las calles, y algunos grupos de voluntarios civiles empezaban a barrer las calles y retirar las toneladas de basura acumulada. Muchos de ellos llevaban placas con un slogan: “Perdone las molestias. Estamos construyendo un nuevo Egipto”.

Ver en línea : Periodistas en Español

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