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¿La fuente de financiación incide en el resultado de pruebas clínicas?

Martes 6 de junio de 2006

Aún cuando las terapias y las pruebas clínicas para el uso de nuevos medicamentos aparezcan como de inobjetable rigor científico, dos investigadores sugieren que las fuentes de financiación pueden incidir en los resultados favorables.

Por María Farber. Especial para Clarín.com conexiones@claringlobal.com.ar

Un informe recientemente publicado en el Journal of American Medical Association (JAMA) sostiene que las investigaciones clínicas sobre nuevas terapias financiadas por organizaciones con fines de lucro tienden a reportar resultados positivos, respecto de los estudios que se realizan con financiación de empresas. "Como se sugiere en investigaciones de pruebas aleatorias anteriores a 2000, estos datos contemporáneos parecen mostrar que los incentivos en torno a organizaciones con fines de lucro tienen el potencial de influir en los resultados de pruebas clínicas. Intentos previos de explicar este fenómeno se enfocaron en diseños o interpretaciones sesgados, supresión de información y diferencias en la calidad de los datos", dicen los autores.

Mientras que el 51 por ciento de los ensayos financiados por entidades sin fines de lucro(universidades o institutos nacionales), mostró resultados favorables a las nuevas terapias, entre las pruebas que contaron con sponsors (empresas de la industria farmacéutica como laboratorios o fabricantes de insumos y dispositivos), en el 67 por ciento de los casos arrojaron conclusiones favorables a los nuevos tratamientos. La diferencia es significativa sobre todo en aquellas evaluaciones relacionadas a dispositivos cardiovasculares.

La investigación fue realizada por Paul Ridker de Brigham and Women’s Hospital y José Torres de la Harvard Medical School de Boston sobre 324 ensayos clínicos cardiovasculares publicados entre 2000 y 2005 en JAMA, The Lancet y The New England Journal of Medicine, las tres revistas médicas más reconocidas a nivel mundial. Los investigadores evaluaron las pruebas en función de la fuente de financiación y de los resultados favorables al nuevo tratamiento (el que se está, justamente, probando) o a la terapia convencional con la que se lo compara. En total, el 58 por ciento de los ensayos reportaron evidencia favorable hacia los nuevos tratamientos, el 34 por ciento no advirtió diferencias significativas entre la terapia a prueba y la convencional y el 6 se inclinó por las terapias convencionales.

"Los datos son relevantes sobre todo por la cantidad de pruebas (en los últimos años aumentaron exponencialmente) que se realizan en la Argentina y en el mundo. Generalmente son multicéntricas (se realizan en varios países a la vez) y a través de ellas se obtienen licencias y patentes para su comercialización. Una vez que se aprueban en agencias importantes como la FDA, llegan a la Argentina", explica Florencia Luna, especialista en bioética y ética de la investigación, investigadora del CONICET, a cargo del área de bioética de FLACSO. "Para que sea éticamente justificable, una investigación debe ser científicamente válida en su propuesta y resultados. Si existen sesgos en su diseño estamos frente a un problema ético serio. Y este estudio plantea formas muy sutiles de sesgar la información, difíciles de detectar incluso para un comité de ética"

El quid de la cuestión es cómo se interpreta la discordancia entre resultados de unas y otras fuentes de financiación: "No lo plantearía en términos de algo fraudulento, no es que se inventan los resultados. Pero de alguna manera la industria logra diseñar las investigaciones para que den mejor, esto se da en el terreno de los vericuetos estadísticos", dice Karin Kopitowski, coordinadora del Comité de Ética de Protocolos de Investigación del Hospital Italiano. "Aunque la mayor parte de la investigación clínica se lleva a cabo bajo estándares muy altos de objetividad, muchos trabajos señalan que cuando la industria auspicia un estudio influye en los resultados de los ensayos clínicos y de los estudios farmacoeconómicos. Existen diversas formas de introducir sesgos en ensayos clínicos".

Por su parte Ridker y Torres encuentran cuestiones adicionales que ayudan a explicar el fenómeno: "Por ejemplo, cuando el primer ensayo de una nueva terapia es nulo o negativo, se vuelve menos probable que encuentre una fuente de financiación para estudios subsecuentes. Por otra parte, cuando el primer ensayo de una nueva terapia es positivo, las posibilidades de otros ensayos se incrementa. Es comprensible, y tal vez apropiado, que estas pruebas posteriores tengan mayores probabilidades de ser financiadas por organizaciones con fines de lucro", argumentan.

Agrega Kopitowski, "los ensayos que dan negativo también tienen menos chances de llegar a las revistas, esto se llama sesgo de publicación . Las revistas que tomaron los investigadores son las que leen los médicos en Argentina y en el mundo, las de mayor impacto. De hecho, son publicaciones que tratan las investigaciones con mucho rigor y las pruebas desde el punto de vista metodológico son impecables. Pero si existen omisiones, es gravísimo. Por ejemplo, si se omiten en los resultados los efectos colaterales, podemos encontrarnos con casos de drogas que tienen, por ejemplo, un buen efecto desinflamatorio, pero que terminan teniendo altos índices de mortalidad a causa de sus efectos no deseados".

A pesar de todo, aclara Kopitowski, no es cuestión de entrar en pánico. "Los médicos sabemos que no todo lo que reluce es oro, pero tampoco estamos a la deriva. Hay que pensar que las mejoras en el tratamiento de afecciones cardiovasculares salen también de estas investigaciones". Para Luna la cuestión amerita un alerta: "Tenemos que tener cautela respecto de la inserción de la lógica de la industria en la lógica de la investigación científica. Para la primera se trata de obtener beneficios, para la segunda de generar conocimientos generalizables para la humanidad. Hay una moda de incorporar cada vez más a la industria en la investigación científica en general porque es una fuente de financiación. Pero hay que estar alerta respecto de esto. Si se busca un matrimonio con la industria, tiene que haber un contrato prenupcial muy claro".


OMS en busca de transparencia

En pos de lograr mayor transparencia en torno de los ensayos clínicos, la OMS anunció que promoverá el registro de todas las investigaciones en curso en el mundo que involucren seres humanos. La iniciativa formará parte de la Plataforma de Registro de Ensayos Clínicos Internacionales y exigirá a las instituciones comunicar 20 puntos clave en función de estandarizar la información disponible. El resultado será un sistema de identificación global de investigaciones que conferirá un número de referencia único a cada estudio. El sistema entraría en vigencia el año próximo a través un portal en Internet.

"Parece un primer paso interesante hacia una situación de más transparencia y claridad. Aún cuando la OMS no ejerza un poder de policía, si este registro logra el reconocimiento por parte de la comunidad científica y académica, este tipo de medidas empiezan a tener un peso moral y su no cumplimiento representa un desprestigio", opina Florencia Luna.

Algunas compañías farmacéuticas expresaron su oposición a cumplir algunos de los 20 puntos pautados por la OMS, sobre todo el que dispone que se den a conocer las investigaciones en su primer estadio (lo que se conoce como Fase 1), pues, argumentan, se estaría revelando información que los pondría en desventaja frente a la competencia.

Ver en línea : Nota Publicada en el diario Clarín

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