Lunes 13 de junio de 2011
La Casa Blanca impulsa sistemas que evaden el control y la censura sobre la Red y los celulares
James Glanz y John Markoff - The New York Times
NUEVA YORK.- El gobierno de Barack Obama está encabezando los esfuerzos mundiales para implantar sistemas ocultos de conexión a Internet y celulares que puedan ser utilizados por los disidentes para debilitar a los regímenes represivos que pretenden silenciarlos por medio de la censura o el cierre de las redes de comunicaciones. Estos proyectos cobraron nuevo impulso desde que el gobierno de Hosni Mubarak canceló el servicio de Internet en Egipto durante sus últimos días en el poder. Más recientemente, Siria también desconectó por momentos gran parte del servicio de Internet en el país, ya que había ayudado a los manifestantes a organizarse.
Los esfuerzos incluyen proyectos secretos para crear redes de telefonía celular independientes en otros países, así como una operación que parece salida de una novela de espionaje y que tiene lugar en el quinto piso de un edificio en Washington, donde un grupo de jóvenes emprendedores que parecen una banda de rock adolescente camufla hábilmente un prototipo de hardware llamado Internet en Valija.
Financiado con un préstamo de dos millones de dólares del Departamento de Estado, el proyecto permite que la valija sea ingresada fácilmente en el país de destino a través de la frontera y que de inmediato pueda ser configurada para conexiones inalámbricas en una amplia área de cobertura a través de un enlace con la red global. Los esfuerzos norteamericanos revelados en entrevistas, documentos de planificación y cables diplomáticos clasificados son de muy variado alcance, costo y sofisticación.
Algunos de los proyectos involucran tecnología que desarrolla Estados Unidos. Otros integran herramientas que ya habían sido creadas por hackers del llamado movimiento de liberación tecnológica, que está recorriendo el planeta. El Departamento de Estado, por ejemplo, financia la creación de redes inalámbricas furtivas que podrían permitirles a los activistas comunicarse más allá del alcance de países como Irán, Siria y Libia.
En uno de los emprendimientos más ambiciosos, el Departamento de Estado y el Pentágono gastaron por lo menos 50 millones de dólares para crear una red de telefonía celular independiente en Afganistán utilizando torres en las bases militares de ese país. Su propósito sería bloquear la capacidad de los talibanes de hacer caer cuando quieren los servicios de comunicación oficiales afganos.
En cierto sentido, la iniciativa del gobierno de Obama es un nuevo frente de una vieja puja diplomática en defensa de la libertad de expresión y del fortalecimiento de la democracia. Durante décadas, Estados Unidos envió mensajes de radio hacia el interior de los países autocráticos a través de emisoras como Voice of America y otros medios. En los últimos tiempos, Washington financió el desarrollo de software para preservar el anonimato de los usuarios en países como China, y el entrenamiento de ciudadanos que quieran pasar información sin ser detectados en países donde el gobierno controla Internet.
Pero las iniciativas más recientes apuestan a la creación de vías de comunicación enteramente paralelas. Así, lograron generar una improbable alianza de diplomáticos e ingenieros militares, jóvenes programadores y disidentes de una docena de países, muchos de los cuales describen este nuevo enfoque como más audaz, más inteligente y, sí, más divertido.
A veces, el Departamento de Estado simplemente saca ventaja de los disidentes que encontraron el modo de esquivar a los censores de sus gobiernos. Los diplomáticos norteamericanos mantienen reuniones con operadores que entierran celulares chinos en las colinas cerca de la frontera con Corea del Norte, de donde pueden ser desenterrados para realizar llamadas furtivas, según revelaron los cables diplomáticos.
Hillary, la promotora
Las nuevas iniciativas encontraron a su mayor impulsora en la secretaria de Estado Hillary Clinton, cuya oficina es la punta de lanza de la nueva embestida norteamericana. "Cada vez es más la gente que en todo el mundo usa Internet, celulares y otras tecnologías para hacer oír su voz como protesta frente a la injusticia", dijo Clinton en una respuesta por mail. "Estamos frente a una oportunidad histórica de generar un cambio positivo, un cambio que apoyamos. Estamos abocados a ayudarlos a lograrlo, ayudarlos a comunicarse entre ellos, con sus comunidades, sus gobiernos y el mundo."
Los expertos advierten que las redes independientes tienen su lado oscuro: los regímenes podrían vigilarlas e identificar y arrestar a los activistas que las utilizan, o simplemente atraparlos cuando intentan ingresar el hardware en el país. "Construiremos una infraestructura paralela, cuya tecnología será casi imposible de vigilar, de controlar o de cerrar", dijo Sascha Meinrath, directora de la Iniciativa de Tecnología Abierta de la New America Foundation, que lidera el proyecto Internet en Valija.
"Lo importante es quitarles a las autoridades centrales el poder de infringir el derecho humano fundamental de comunicarse", agregó Meinrath.
Según cifras oficiales, para fines de 2011, el Departamento de Estado habrá gastado unos 70 millones de dólares en proyectos de este tipo.
Traducción de Jaime Arrambide
Ver en línea : La Nación