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Espías: en tiempos de campaña

Domingo 21 de mayo de 2006

Por estar prácticamente a salvo de los órganos de control, la SIDE es la institución más oscura de la democracia. Expertos y políticos aseguran que las escuchas ilegales son práctica común  [1]

Foto La Nación

El presidente segundo de la legisladura porteña, el kirchnerista Miguel Talento, sospechó que alguien podía estar espiándolo cuando empezó a escuchar sus propias conversaciones retumbando, como un eco, en su despacho. Claro: podríamos pensar que Talento sufre de delirio de persecución si no fuera porque, cuando le contó este episodio a su colega, el kirchnerista rebelde Helio Rebot, él le devolvió un relato similar:

-Sonó mi celular y cuando atendí escuché mi voz en un diálogo que había tenido hace minutos -le dijo Rebot-. Así que, desde entonces, siempre que hago una reunión pongo música de fondo...

Rebot fue el diputado kirchnerista que sepultó con su voto negativo a Aníbal Ibarra, mientras que Talento es, quizás, un académico bastante líbero para el paladar K.

El vicesegundo del parlamento porteño no quiere hablar con periodistas, pero está consternado. "Acá hay un elefante y no sabemos quién lo puso. Alguien está escaneando la Legislatura. Es grave", les dijo a legisladores del macrismo y de Ari en cuyos despachos, según los técnicos que él mismo trajo, también se habrían encontrado micrófonos externos. El asunto terminó con una denuncia penal en el juzgado federal de Ariel Lijo.

Como suele ocurrir cuando se descubren escuchas ilegales, las sospechas siempre apuntan hacia la Secretaría de Inteligencia (SI, nombre que asumió la SIDE cuando se sancionó la ley nacional de inteligencia en noviembre de 2001). Y es lógico que la sospecha recaiga en la SI: con sus 238 millones de pesos anuales de presupuesto y su privilegio de estar prácticamente a salvo de los órganos de control, la SI es la institución más oscura de la democracia. Además, desde 2003 hasta hoy aumentó su partida en casi un 100 por ciento: de 123 millones a los 238 de hoy. Un incremento que ninguna voz gubernamental pudo justificar.

Y como en los thrillers políticos (o más bien, como en la realidad, porque primero Nixon espió a los demócratas y después se escribió Todos los hombres del presidente para contar el caso Watergate), estos relatos de escuchas y operaciones políticas se incrementan en tiempos de campaña. Y la campaña, aunque todos digan que "falta mucho" para el 2007, parece haber largado con la Plaza del Sí, el acto del 25 de mayo que el círculo íntimo del Presidente prepara, fervoroso, para instalar su reelección en el imaginario colectivo.

"Actualmente, la SI dedica el 90 por ciento de sus energías a la inteligencia interior". Quien sostiene esto es José Manuel Ugarte, docente de la UBA, experto en inteligencia e integrante del Foro Social para la Transparencia. "En los países con instituciones más desarrolladas esta tarea es mínima y, cuando se hace, está enfocada a detectar amenazas fundamentales para la democracia", asegura.

Un ex alto funcionario de la SIDE asegura que, en la actualidad, "existen unos 1500 teléfonos intervenidos ilegalmente, una lista en la que están, por ejemplo, los 60 empresarios top de la Argentina, políticos y algunos periodistas". Según cuenta el ex espía, este espionaje de cabotaje -obviamente ilegal porque se necesita la intervención de un juez para que la SI pueda hacer escuchas- está tercerizado". Es decir: "Se compra por izquierda el listado de llamados a empleados infieles de las telefónicas, y se los cruza a través de un software bastante sofisticado que tienen. El cruce es selectivo y sirve para saber qué sistema de relaciones tiene cada cual. El análisis de datos también se hace con gente de afuera de la SI porque los K no confían".

Incluso el radical Alberto Beccani, integrante de la Comisión Bicameral que debe controlar a la SI, admite que es difícil auditar los gastos del organismo y que, por lo tanto, no descarta que puedan hacer inteligencia interior en forma ilegal.

En las sombras

Gustavo Beliz se fue a vivir con su familia a Washington, donde trabaja para el BID. Cuando dejó el Gobierno, en 2004, hizo dos acusaciones fuertes: que la SI seguía participando en las sombras en el juego político interno y que Kirchner había usado fondos reservados para financiar la campaña presidencial de 2003.

Sobre el primer punto de la denuncia belicista, el ingeniero Ariel Garbarz, coordinador en la UBA del proyecto nacional de seguridad teleinformática, tiene algo para decir: "Recuerdo que Miguel Bonasso había prometido desmontar la tecnología de espionaje ilegal del menemismo, pero esto todavía no sucedió".

Carrió, que sabe de operaciones y campañas -recuérdese que, pocos días antes de las elecciones legislativas del 2005, un funcionario porteño cercano al Gobierno nacional denunció que el candidato de Carrió, Enrique Olivera, tenía dos cuentas en el exterior-, es categórica: "Kirchner usa todos los recursos del Estado, incluso la SIDE, para la construcción de su proyecto personal -asegura la jefa del ARI-. El espionaje interno lo aplica para propios, con el fin de disciplinar lealtades, y con ajenos, para controlarlos. He sacado mil veces micrófonos de mis oficinas".

Pocos días después de las elecciones se comprobó que esas cuentas no existían y en el Ari aseguran que se trató de una "operación" orquestada entre la Jefatura de Gabinete, que dirige Alberto Fernández, y un sector de la SI.

"Y la campaña de 2007 va a ser mucho peor -arriesga Carrió- porque se juega la reelección de Kirchner. Ahí van a usar dos brazos: la SIDE para hacer operaciones políticas y la Afip para apretar a políticos y empresarios."

"Esto no es nuevo -cuenta la jefa macrista Gabriela Michetti, cuyo despacho también sufrió un ´barrido electromagnético -. Cuando hablamos con (Mauricio) Macri siempre sobrevuela la cuestión de que nos pueden estar escuchando. Pero a él parece no importarle".

Es que el ingeniero, un adversario político a quien el Gobierno teme en la Capital para las elecciones de 2007, parece haber tomado sus recaudos: en la casa que compartía hasta hace pocos meses con su ex, Isabel Menditegy, tenía instalado un sofisticado equipo telefónico antiespía.

¿Por qué la denuncia de Beliz resultó verosímil? Porque en los grandes escándalos nacionales, como el pago a Telleldin para sus imputaciones falsas en la investigación de la Amia, el affaire de los sobresueldos y las coimas en el Senado, estuvo involucrada esta caja vedada a nuestros ojos, los de los ciudadanos.

En efecto, nadie sabe bien en qué se gasta el dinero de la SI, porque esa repartición depende directamente del Presidente y su presupuesto lleva el precinto de seguridad que rodea a los gastos reservados. Es que en la SI todo es secreto, gastos e información, excepto los sueldos de sus jefes, los pingüinos Héctor Icazuriga y Francisco "Paco" Larcher (ver recuadro).

Pero vale aquí una aclaración: esta hipertrofia del secreto en el espionaje criollo, más allá de la lógica reserva de la información confidencial que pueda vulnerar la seguridad nacional, no existe en otros países, aseguran José Manuel Ugarte y Manuel Garrido, Fiscal Nacional de Investigaciones Administrativas.

"Hubo varias reformas institucionales positivas en pos de la transparencia durante el actual Gobierno -asegura Andrea Pochat, directora adjunta del CELS-, pero el control de los gastos reservados es el punto que más nos cuesta". Pochat explicó, además, que Argentina está incumpliendo un compromiso asumido hace un año y medio atrás ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el sentido de ejercer mayores controles y ampliar la fiscalización sobre los gastos secretos de la SI.

Pero, ¿qué es lo que hace de la SI un agujero tan oscuro? En primer lugar, la información confidencial que maneja. "Hay una contradicción entre la inteligencia y la democracia -apunta Ugarte- porque, por un lado, para hacer inteligencia es necesario el secreto. Pero por otro, el secreto se contrapone con el principio republicano de la transparencia. Por eso aquí el control es fundamental".

Extraña paradoja

Ocurre que, si bien la nueva ley de inteligencia habilitó una Comisión Bicameral en el Congreso para controlar a los espías, una instancia que es considerada un "avance" por las ONG que abogan por la transparencia, en la práctica también la limita.

Traducción: la ley vigente estipula que sólo el Presidente de la Nación, o el funcionario que él delegue -en este caso, Icazuriaga, el jefe de la SI- puede autorizar los controles. Así las cosas, el investigador debe pedirle permiso al investigado para investigar.

Veamos un ejemplo: días atrás, cuando la entidad periodística Fopea le pidió a la Jefatura de Gabinete que informara sobre la existencia de una lista de periodistas pagos por la SI, a raíz de dichos recientes de la ex socia del consultor norteamericano Dick Morris (NdR: aseguró que la SIDE menemista y aliancista les pagaba a periodistas), desde el Gobierno le denegaron el acceso amparándose en que esta información llevaba una "clasificación de seguridad" y que sólo podía revelarlo el Presidente. Fopea, entonces, le envió una carta al Presidente y, según publicó LA NACIÓN el jueves último, la Casa de Gobierno había decidido no contestar a ese reclamo.

Por eso es que, en estos años, existieron muchos proyectos para resolver esta extraña paradoja; desde el radical Rodolfo Terragno, el macrista Cristian Ritondo, hasta la arista Marcela Rodríguez se ocuparon del tema. Incluso, hay actualmente una propuesta en la Oficina Anticorrupción. Pero si bien todos quieren transparentar el manejo de la inteligencia, nadie lo ha hecho hasta ahora.

Un cuestionamiento común es que los gastos reservados de la SI son rendidos a la Bicameral en forma de actas mensuales poco claras. "Es una libreta de almacenero", describe un diputado nacional.

Por otra parte, el jefe de los diputados nacionales de Ari, Eduardo Macaluse, y también el fiscal Garrido cuestionan la facultad delegada al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para transferir partidas de cualquier Ministerio a la SI, un trámite poco claro que, de hecho, quita de los ojos de la ciudadanía mayores partes del presupuesto. Porque una vez que la partida recaló en la SI, además de volverse dinero en efectivo, se vuelve dinero secreto.

Ugarte y Garrido coinciden en que, así las cosas, nadie puede garantizar que no haya un uso indebido de estos fondos. Y fuera de grabador, no son pocos los que acotan: "Más aún en tiempos de campaña".

La tucumana Stella Maris Córdoba preside la Bicameral en el Congreso; se trata de una diputada K, persona de confianza de la Primera Dama. Y es, al menos en los papeles, la espía de los espías. Pero lo que cuestiona la oposición es que sea una oficialista, precisamente, la que está al frente de una comisión de fiscalización de esta envergadura. Consultada por LA NACIÓN, Córdoba aseguró -a través de su vocero- que no "está autorizada" para hablar sobre nada relativo al área que dirige.

El que sí se atrevió a hablar es el radical santafesino Alberto Beccani, uno de los integrantes de esta Bicameral sólo compuesta por la UCR y el PJ.

- ¿La Bicameral debe pedir permiso al jefe de la SI para ser controlada?

- Existe un plan de inteligencia nacional, elaborado por la SI que depende del Presidente, que nosotros fiscalizamos. Hay información de libre acceso y otra clasificada, para la que hay que pedir autorización.

- Existen sospechas de pinchaduras ilegales de teléfonos y de uso de fondos reservados para financiar campañas.

- Son dos cosas distintas. Nosotros revisamos un listado de las escuchas, que siempre hasta ahora ha coincidido con los requerimientos del juez. Eso lo podemos controlar. En cuanto al control de los gastos, ya es más difícil. El año pasado, por ejemplo, yo no firmé la auditoría que se hizo.

- ¿Por qué?

- Porque no estuve de acuerdo con los métodos. Ellos tienen un sistema, a través de un contador, donde la revisión no es muy exhaustiva; es difícil auditarlo.

- Pero, si no se puede controlar el gasto, tampoco se puede controlar la actividad. ¿Cómo podemos saber que no hay espionaje ilegal?

- Bueno, si no hay un control exhaustivo, no descarto que puedan hacer inteligencia interior en forma ilegal.

Quizás, a esta altura, vale la pregunta: ¿para qué sirve la Secretaría de Inteligencia en democracia?

La ley de inteligencia estipula que la actividad "consiste en la obtención, reunión y análisis de la información específica referida a los hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten a la seguridad exterior e interior de la Nación", tales como terrorismo, grupos que trabajen con el fin de cambiar el sistema democrático, organismos de inteligencia extranjeros cuya actividad entrañe un riesgo para el país. Esta tarea incluye, también, la protección de secretos industriales y está dentro de la contrainteligencia, grandes organizaciones criminales que, por su desarrollo, presentan un peligro para la sociedad.

Pero si hay algo que la ex SIDE claramente no puede es influir en el juego democrático interno. Una sospecha colectiva que, sin embargo, sobrevuela siempre y que ninguna voz oficial -consultadas, todas, por este diario- consideró importante despejar.

Por Laura Di Marco


Pingüinos de la primera hora

"A ´Paco siempre lo cautivó eso del poder tras del trono. Low profile , es un tipo prolijo que siempre está donde lo necesitás". Así describe a Francisco Larcher, el verdadero jefe de la inteligencia K, un abogado santacruceño ex amigo del matrimonio Kirchner. Larcher, número 2 en la Secretaría de Inteligencia que formalmente dirige Héctor "El Chango" Icazuriaga, es en la práctica quien dirige un sistema que tiene entre 2000 y 2500 agentes y maneja un abultado presupuesto.

La (ahora ex) SIDE, que como institución nació a fines de la década del 40, tiene actualmente delegaciones en el exterior y en el interior del país y concentra varias tareas: la inteligencia interior, la exterior y la contrainteligencia. Los estudiosos en el tema apuntan que, en países con instituciones más fuertes, estas tareas están divididas en diversos organismos. "El kirchnerismo achicó la estructura, que perfectamente podría funcionar con 150 millones de pesos", explica un ex alto funcionario de la inteligencia criolla. El especialista José Manuel Ugarte discrepa y sostiene, en cambio, que la SI está en plena expansión, aunque es cierto que se cerraron delegaciones en el extranjero bajo la gestión actual.

La SI tiene una Dirección de Operaciones, comandada por el agente de inteligencia Antonio Stiusso, a quien apodan "Jaimito"; una Dirección de Finanzas, a cargo de la contadora Silvia Fornasaro, estrecha colaboradora de la Primera Dama, y otras dos reparticiones, una dedicada a la reunión de información -aquí los espías K reclutan datos- y otra abocada al análisis de esos datos.

Pero, ¿por qué Néstor Kirchner colocó en las oficinas de 25 de Mayo N°11 a Icazuriaga como primero, si en la práctica es segundo? "Probablemente porque Icazuriaga fue gobernador y eso cuenta en el escalafón K", deduce un ex dirigente del PJ santacruceño que conoció al actual señor 5, a quien todos siempre llamaron "Chango", apenas llegado de su Chivilcoy natal. Entonces, recién recibido de abogado en la UBA, había pedido prórroga para el servicio militar y lo mandaron a Río Gallegos. Allí se quedó, y, cual self-made man patagónico que de colimba pobre llegó a gobernador, Icazuriaga se transformó en un incondicional de Kirchner.

En eso no difiere Larcher, aunque ambos tengan distintos perfiles, uno en la sombra, el otro en la luz. Lo cierto es que ambos son pingüinos de la primera hora y acompañaron a Kirchner en sus tres gobernaciones, entre 1991 y 2003.

LD


Cifras y datos

- Creada a fines de la década del 40, la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) tiene actualmente entre 2000 y 2500 agentes.

- Maneja 238 millones de pesos anuales de presupuesto. En 2003, la cifra era de 123 millones.

- El titular de la SI es Héctor Icazuriaga, pero su segundo, Francisco Larcher, es considerado el verdadero jefe de la inteligencia K.

- La SI tiene actualmente delegaciones en el exterior y en el interior del país y concentra varias tareas: la inteligencia interior, la exterior y la contrainteligencia.

- La ley vigente estipula que sólo el Presidente de la Nación, o el funcionario que él delegue, puede autorizar los controles a la institución.

Ver en línea : Publicado en La Nación

Notas

[1] Notar la conclusión a la que llega la Autora al final del artículo:

Quizás, a esta altura, vale la pregunta: ¿para qué sirve la Secretaría de Inteligencia en democracia?

La ley de inteligencia estipula que la actividad "consiste en la obtención, reunión y análisis de la información específica referida a los hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten a la seguridad exterior e interior de la Nación", tales como terrorismo, grupos que trabajen con el fin de cambiar el sistema democrático, organismos de inteligencia extranjeros cuya actividad entrañe un riesgo para el país. Esta tarea incluye, también, la protección de secretos industriales y está dentro de la contrainteligencia, grandes organizaciones criminales que, por su desarrollo, presentan un peligro para la sociedad.

¿Estaremos incluídos los militantes revolucionarios que queremos cambiar el sistema democrático?

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