Domingo 3 de julio de 2011
Según sus creadores, Taringa! recibe 6 millones de visitas por día y Cuevana, 2 millones. Los dos sitios son piezas clave en el cambio radical en el consumo de cultura que se está llevando a cabo en los últimos años en todo el mundo gracias a los avances tecnológicos que propician la unión de lo digital y de Internet.
Matías Botbol, uno de los dueños de Taringa!, aclara primero que la “función social” de su sitio no es la de la piratería. “La finalidad del sitio es que la gente pueda compartir información que le resulta de interés con los demás. La gente que le da un uso de piratería es la que lo ve como un sitio de piratería, es una cosa medio hipócrita”, se enoja.
Obviamente que mucha de esa información compartida son links a otros sitios que alojan música, películas o libros, pero apenas el dueño de los derechos lo solicita, ellos los borran. “De esa forma nunca tuvimos ningún problema legal”, aclara. Se está atravesando un juicio penal de parte de varias editoriales de libros judiciales, y para Botbol eso no es casual: “Es un juicio más político que comercial”.
El dato de que este año hubo un récord de entradas de cine vendidas a Botbol no lo sorprende: “Gracias a Internet, el acceso que tiene cualquier persona a la cultura ahora es miles de veces superior al que tenía hace diez años, y ese estímulo genera mayor inquietud y repercute en un mayor consumo. Por eso la gente va más al cine o paga doscientos pesos por un recital”.
Por otro lado está Cuevana, sitio que se está dedicado exclusivamente a las películas y series de televisión. Tomás Escobar, uno de sus creadores, aclara que no suben películas que todavía están en cartel. “Creemos que eso es fundamental -se planta-. El cine no está muerto con Internet, es una parte clave de la industria y lo va a seguir siendo. Los estudios han sabido responder a la piratería brindando 3D”.
Ahora Escobar y sus socios están tratando de encontrar un modelo de negocios viable. Probablemente a fin de año venga Net- flix a la Argentina -una especie de Cuevana- y ellos se quieren preparar para competir dándole un perfil más latinoamericano. Por lo pronto, algunas películas argentinas están en el sitio con autorización: El Rati Horror Show , de Enrique Piñeyro, Incómodos , de Esteban Menis, y también hay material del Canal Encuentro.
El futuro llegó hace rato y la tecnología avanza mucho más rápido que los cráneos encargados de buscar la manera de vender cultura. Sólo una cosa no cambia: los artistas que producen arte y el público ávido por consumirlo.
Diego Papic , Especial para Clarín
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